El liderazgo en la escuela agustiniana

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Durante los días 21 y 22 de enero se ha celebrado la XXIV Aula Agustiniana de Educación que la Federación Agustiniana Española convoca anualmente en el colegio san Agustín de Madrid. El tema que han abordado los cerca de 450 profesores de los centros agustinianos de España ha sido “Nuevo liderazgo para la Escuela Agustiniana del siglo XXI”. Del colegio Romareda asistieron cinco profesores.

Este año se ha contado con la presencia del cardenal de Madrid Mons. Carlos Osoro en la celebración dominical. En su homilía invitó a dejarse iluminar por la luz de Cristo, buscar el encuentro personal con Él como lo más importante, después viene el “ir a Galilea”, salir al encuentro del otro para cuidar de él; convertir los colegios en espacios de cruce donde quepan todos y en los que tengamos ocasión de transmitir la impronta de Jesús con quien nos hemos encontrado.
De la mano de cuatro expertos en el ámbito del liderazgo y habituales en la formación y acompañamiento de equipos directivos (Ana Ramis, Javier Cortés, Carles Suero e Inaki Lascaray) se fue desgranando este tema, enfocado en su mayor parte al liderazgo del profesor ante sus alumnos y en algunas intervenciones también al del equipo directivo.


La apertura del aula corrió a cargo de Myrian del Carmen García Neira, superiora general de las Misioneras Agustinas Recoletas, y la clausura estuvo encomendada a Antonio Carrón de la Torre, agustino recoleto, nombrado en el último capítulo general consejero general y responsable del área educativa.
Entre los materiales distribuidos figuraban las actas del encuentro, el libro de Santiago Insunza “El espíritu de la pedagogía agustiniana” segundo comentario suyo al Carácter Propio de los Centros Educativos Agustinianos, y el libro “Pedagogía de san Agustín” de José Antonio Galindo.
Ana Ramis ayudó a identificar los retos actuales a los que se enfrenta la educación y a los que el profesor-líder ha de responder con preparación amplia, credibilidad y autoridad basada en el conocimiento de las personas, de sus necesidades y sobre cómo aportarles algo significativo. El líder traslada el ideario del centro en su acción educativa proponiendo modelos de referencia, facilitando contextos y oportunidades para construir valores y proporciona elementos para esa tarea, sobre todo mediante la gestión de las emociones.
Javier Cortés, propuso una superación integradora de dos modelos educativos: uno basado en la eficacia y otro en el bienestar. El líder, con su acción intencional influye en el alumno haciendo que éste logre los resultados que se esperan de él. La satisfacción en el desempeño de la tarea sólo es posible si el profesor logra aportar sentido, despertar la motivación y la autonomía del alumno.
Carles Suero focalizó su intervención en la necesaria protocolarización de los procesos educativos exitosos que requieren una reflexión pedagógica compartida y asumida colegialmente para no ser vistos como imposiciones externas. La innovación –en sintonía con los procesos de calidad- requiere algo más que carisma e ilusión: cultura organizativa y un proyecto educativo no solo exitoso, sino fundamentado; para lo cual la evaluación y el diseño de unos indicadores precisos son necesarios para asegurar el éxito y mantenerlo en el tiempo.
Iñaki Lascaray, intervino el domingo para recordar, desde una psicología humanista, la imprescindible capacitación en inteligencia emocional en el espacio educativo que genere la relación del directivo con los profesores, de los profesores entre sí y con la comunidad; esta será la clave del éxito de la acción educativa, basada fundamentalmente en el encuentro personal satisfactorio. La capacidad de relación es la piedra angular que hará buenas las demás propuestas innovadoras, porque no serán eficaces sin una cultura colaborativa. El auténtico liderazgo consistirá en lograr equilibrar y aunar la educación para la productividad con la educación para el bienestar y la felicidad.